Cine

 

 

Por Martin del Palacio
Podría pasar facilmente por el plomero o por el vecino de la puerta de al lado. Y sin escucharlo, nadie se hubiese imaginado que este actor flaquito y de rasgos comunes iba a convertirse en el comediante número uno de Hollywood. Sin embargo, bastó que Adam Richard Sandler se subiera a un escenario de un club de comedia en Boston cuando tenía diecisiete años para que en pocos minutos se ganara a la audiencia, algo que ha venido haciendo desde entonces cada vez que abre la boca durante tres minutos. Su anonimato no duró mucho.

A los veinticinco años fue contratado por “Saturday Night Live” donde rapidamente se convirtió en el nuevo corazón del programa. Y en el cine, su éxito ha sido desde un primer momento simplemente espectacular. Aunque ha cimentado su enorme popularidad cinematográfica con personajes sin demasiadas luces en situaciones insolitas, en sus últimas incursiones por la pantalla grande Sandler ha buscado proyectos que van un poco más allá de la risa facil. Y en “Bedtime Stories”, el también poderoso productor cinematográfico y padre de dos niños intenta ampliar la audiencia con un delicioso filme familiar: “Matt Lopez escribió un guión maravilloso”, comenta Sandler en entrevista y agrega, encantado: “lo leí, me pareció muy dulce y me entusiasmé mucho con la escena de las pelotitas de goma de mascar.

Ahora tengo hijos y en cualquier caso siempre había soñado con hacer una película familiar. Cuando era niño, todos los domingos mirábamos una película de Disney con Kurt Russell. Yo lo admiraba mucho entonces y me encantaría convertirme en el Kurt Russell de las nuevas generaciones. Yo se que aunque no fueran para ellos, muchos niños han visto de todos modos muchas de mis películas anteriores y algunas madres se han enojado conmigo y me han dicho que he corrompido a sus hijos, que a partir de ver mis filmes hacen pis en las paredes. Por eso quería hacer un filme para que las madres, cuando me vieran, en lugar de retarme me abrazaran. Sin lugar a dudas, ese filme es “Bedtime Stories”, afirma con la misma seriedad con la que sus personajes dicen disparates en la pantalla grande.

Es que en persona, puede verse muy facilmente que el humor brota por los poros de Sandler y que mucho de lo que queda en cada uno de sus filmes es producto de la inspiración del momento. Respecto de sus disfraces favoritos en la película, Sandler señala: “el sombrero de cowboy me queda muy bien, y ni que hablar de los pantalones de cuero que usé en la escena del espacio. Vamos, tampoco se me ve mal como gladiador”. Sin embargo, aunque pueda parecer en el filme que Sandler se estaba divirtiendo tanto como sus compañeros de reparto, muchas veces detrás de su sonrisa se escondía una mueca de dolor.

 Es que durante dos meses del rodaje, Adam estuvo con un tobillo roto: “estaba jugando al basquetbol con mi sobrino y me lo rompí. Fue un domingo y esa misma noche lo llamé a Adam Shankman para avisarle. No estaba para nada feliz, debo admitir. Pero seguimos adelante porque yo puedo tolerar el dolor.

De todos modos, muchas veces el director decía “¡corten!” y yo me dejaba caer en los brazos de Russell Brand”. Eso no impidió que Sandler disfrutara de muchas cosas en la filmación, incluyendo tener que trabajar con los dos pequeños niños que interpretan a sus sobrinos: “eran verdaderamente adorables. Siempre estaban concentrados, eran divertidos y por supuesto, los dos son muy dulces. Yo les caí muy bien pero luego se quedaron encantados con Russell Brand. Durante una parte de la filmación yo era el adulto de moda, hasta que un mes después de comenzar se sumó Russell al elenco y poco a poco me fueron dejando.

Toda su atención pasó a girar en torno a él”, dice con fingido despecho. Adam comenta que más allá de su tobillo, hacer una película para niños fue una de las mejores experiencias de su vida, y sin duda, algo que quiere repetir en el futuro: “cada vez que los niños se ríen en la audiencia me emociono.

Me pone muy contento haber hecho algo lindo para ellos. Me fascina poder brindarle a los padres un lugar a donde llevar a sus hijos. Y no me olvido de las abuelas. Mi madre de vez en cuando se lleva a mi hija de dos años y medio a ver una película y se que las dos la van a pasar muy bien. La pasé muy bien filmando “Bedtime Stories” y por eso no dudaría un minuto si surgiera la posibilidad de hacer otro filme para ellos”. Eso si, aclara Sandler, los que hayan seguido su carrera se darán cuenta que el humor que usa en este filme no se diferencia demasiado del de sus filmes anteriores: “fue algo deliberado, como para que los papás que lleven a sus hijos al cine se diviertan con ellos”, explica.

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